De acuerdo con el análisis reciente de J.P. Morgan Private Bank, América Latina se consolida como una región estratégica para el suministro de metales esenciales, como que impulsan industrias clave como la inteligencia artificial, la transición energética y la digitalización industrial. El creciente interés global por estos recursos ha puesto sobre la mesa un desafío central: cómo garantizar su disponibilidad de forma sostenible en un contexto de alta demanda y presión sobre los ecosistemas.
Desde el análisis de Grupo Mario Bravo (GMB), este escenario marca un punto de inflexión para la industria. Más allá de la extracción de materias primas, la región enfrenta la oportunidad de fortalecer modelos productivos basados en la economía circular, donde el reciclaje de metales adquiere un rol estratégico para reducir la dependencia de recursos vírgenes y reforzar las cadenas de valor.
“Hoy no se trata solo de cuánto metal produce la región, sino de cómo se lo gestiona y se lo reintegra al sistema productivo”, señala Byron Bravo, Vicepresidente de GMB, al destacar que el reciclaje metálico permite responder a los retos ambientales y, al mismo tiempo, a las exigencias del mercado global.
En este contexto, Recynter, empresa que forma parte de GMB, especializada en reciclaje de metales ferrosos y no ferrosos, y chatarra electrónica, entre lo que se destaca se posiciona como un actor clave en la transformación industrial. Su modelo combina tecnologías avanzadas de recuperación de metales con herramientas digitales que permiten clasificar, procesar y preparar materiales de acuerdo con las aleaciones, medidas y densidades que demandan clientes internacionales.
La operación de Recynter incorpora procesos como separación magnética, trituración industrial, compactación, corte y análisis por rayos X (espectrometría), garantizando una clasificación precisa y maximizando el valor del material reciclado. A esto se suma el uso de Big Data, analítica y plataformas de gestión digital, que optimizan la trazabilidad de los residuos y permiten a los clientes monitorear el cumplimiento de sus objetivos de sostenibilidad.
Para Bravo, esta combinación tecnológica responde a una visión de largo plazo: “El reciclaje de metales no es únicamente una acción ambiental; es una decisión estratégica que impulsa eficiencia, innovación y competitividad industrial en un mercado cada vez más exigente”.
Recynter respalda la calidad de su producto final a través de tres pilares: cumplimiento regulatorio y documental, estándares técnicos exigidos por el mercado y controles internos de calidad en cada etapa del proceso.
Este enfoque se refleja también en cifras concretas. Según datos internos del Grupo Mario Bravo, la compañía recicla actualmente más de 140.000 toneladas de materiales al año, de las cuales 30.000 toneladas corresponden exclusivamente a metales, gestionadas a través de Recynter. Esta operación ha permitido evitar que más de 600.000 toneladas de residuos reciclables lleguen a rellenos sanitarios en los últimos cinco años, consolidando a GMB como uno de los principales actores de la economía circular en Ecuador.
Como parte de su estrategia de crecimiento, Recynter realizó una inversión aproximada de USD 3 millones en la construcción de una nueva planta de 15.000 m² en la ciudad de Quito, con el objetivo de expandir su capacidad instalada en la región Sierra y responder a la creciente demanda de metales reciclados en mercados internacionales, con la ayuda de Metalking, su exportadora.
En un contexto donde América Latina se perfila como proveedor clave de metales para el futuro tecnológico, GMB y Recynter coinciden en que el reciclaje será determinante para que la región avance hacia un modelo industrial más sostenible, competitivo y alineado con las exigencias globales. El desafío ya no es solo producir más, sino producir mejor, cerrando el ciclo de los materiales y generando valor económico, ambiental y social.
